Procrastinar. Cuando dejamos para mañana lo que podríamos hacer hoy

Julio mira el reloj, lleva más de una hora sentado frente a su escritorio, rodeado de libros, apuntes y de su portátil, el cual no ha encendido aún. Tiene una tarea importante para universidad que debe entregar mañana, pero en lugar de ponerse con el trabajo, encuentra cualquier excusa para distraerse.

Comienza organizando los apuntes, después revisa en el móvil si tiene más tareas para la próxima semana, le pregunta a un compañero sobre el examen que realizaron la semana anterior y, de repente, se encuentra revisando las redes sociales.

Se enfada y se frustra consigo mismo cuando es consciente del tiempo perdido, mientras sigue inmerso en la pantalla de su móvil.

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación consiste en posponer de manera deliberada tareas pendientes que son importantes, a pesar de tener la oportunidad de llevarlas a cabo. Puede afectar a acciones (terminar una tarea pendiente), a conductas (comenzar una alimentación saludable) o a la toma de decisiones (finalizar una relación).

Las personas que tienden a procrastinar son conscientes de las consecuencias de su conducta y tienden a experimentar sentimientos de culpabilidad, frustración, ansiedad y baja autoestima. A pesar de que experimentan todo este malestar, no son capaces de ponerse en marcha.

¿Por qué se da la procrastinación?

La procrastinación puede surgir por diferentes motivos, algunos de ellos son los siguientes:

  • Por la búsqueda de perfección y el miedo al fracaso: cuando se define la propia valía en base a los resultados obtenidos, la presión por no fallar o equivocarse puede causar un sentimiento de incompetencia que lleva a evitar la tarea. La autoexigencia para realizar las cosas a la perfección puede generar ansiedad y bloqueo.
  • Por la impaciencia y la frustración: en estos casos, la persona tiende a pensar que “puede con todo”, asumiendo tareas que requieren más recursos de los que tiene la persona. El enfado y la frustración por no alcanzar los objetivos planteados, pueden llevar a la procrastinación.
  • Por la dificultad para establecer prioridades: cuando a la persona le resulta difícil diferenciar la urgencia que tienen las diferentes tareas que quiere realizar, puede experimentar una sensación de saturación y desbordamiento. La incapacidad para dirigir la atención a una única tarea y el agobio por no avanzar, pueden llevar a la evitación de las tareas.

¿Cómo evitar la procrastinación?

La procrastinación puede interferir significativamente en nuestra productividad, impidiéndonos alcanzar nuestros objetivos o proyectos personales. Algunas claves para vencer a la procrastinación son:

  • Ser consciente del problema: identifica y acepta tu tendencia a procrastinar, solo de esta manera podrás empezar a afrontarla y llevar a cabo estrategias que te ayuden.
  • Planifica las tareas el día de antes: organiza, establece y programa un momento concreto para las tareas que deseas realizar. De este modo, comenzarás a prepararte mentalmente para la realización de las mismas.
  • Suprime las tentaciones: identifica los elementos que puedan suponerte una tentación y aléjalos, haciendo que sea más difícil caer en ellos.
  • Divide las tareas complejas en tareas más pequeñas: si estás ante una tarea muy complicada y que puede llevarte muchas horas de tu tiempo, divídela en pequeñas tareas más cortas y fáciles de afrontar.
  • Date un pequeño descanso al concluir cada una de las tareas pequeñas: el cansancio es un factor que multiplica el desinterés y reduce la capacidad de refuerzo, por ello es importante darnos pequeños descansos después de cada tarea. Este descanso te permitirá recuperar tanto fuerzas físicas como mentales.
  • Utiliza la Matriz de Eisenhower para priorizar tus tareas: esta matriz diferencia entre las tareas que son:
    • Urgentes e importantes: hazlas ya.
    • Urgentes, pero no importantes: delégalas en otra persona.
    • No urgentes, pero sí importantes: planifícalas.
    • Ni urgentes ni importantes: elimínalas de tu lista de tareas.
  • Cuando tomes una decisión, comunícala: haz saber a las personas implicadas que has decidido actuar de un modo determinado, el compromiso es más difícil de incumplir si lo hemos comunicado.

Y tú, ¿sueles procrastinar?

Narcolepsia. En permanente estado de somnolencia

Caro va de camino a la facultad, ha cogido el autobús junto a dos compañeras de clase. No hay asientos, así que se agarra a una barra del bus mientras intenta mantener su atención en la conversación de Marta, que les cuenta animadamente lo que hizo ayer por la tarde.

Caro empieza a sentir somnolencia, es algo habitual en ella, no importa la hora o el momento del día, ni lo que esté haciendo. Nota como todo su cuerpo empieza a relajarse: su mano ya no sujeta tan fuerte la barra, sus párpados comienzan a tener la necesidad de cerrarse, hasta da una cabezada. Procura moverse, para salir de ese trance en el que comienza a entrar; sabe que si se deja llevar acabará dormida sin remedio, sin importar el lugar.

Entonces, vuelve a dirigir su atención a Marta, sigue contando su historia, realmente se le da bien hacerlo, siempre les pone un toque de gracia. Ha conseguido captar la atención total de Caro, la cual empieza a divertirse. Cuando Marta llega al final de la historia, las tres rompen a carcajadas. Es justo en ese momento cuando todos los músculos de Caro se relajan y empieza a aflojarse, no pierde la consciencia, pero sí el control de su cuerpo, por lo que acaba cayendo al suelo del autobús.

Caro sufre narcolepsia, presentada en su estado de somnolencia y en el episodio de cataplejía. Aquí puedes leer un poquito más sobre la narcolepsia.

¿Qué es la narcolepsia?

La narcolepsia es un trastorno crónico del sueño, que pertenece al grupos de las hipersomnias, caracterizado por una excesiva somnolencia durante el día, en ausencia de otras causas que lo justifiquen, como malos hábitos o la privación del sueño, u otros trastornos del sueño.

Es una enfermedad poco frecuente. En 2021 su prevalencia en España se situaba en torno al 0,05%, unas 25.000 personas de la población total española, pero su incidencia es difícil de estimar, puesto que no todos los casos están diagnosticados.

¿Cuáles son los síntomas de la narcolepsia?

Dentro de los síntomas de la narcolepsia encontramos:

  • Una excesiva somnolencia diurna. Este es el síntoma principal y el más incapacitante. La persona lo presenta en continuamente, especialmente en situaciones monótonas, pero también en otras como paseando, comprando o comiendo. A veces se manifiesta en “ataques de sueño”, en los que la persona no puede evitar dormirse.
  • En algunos casos, se presentan las cataplejías o cataplexias. Consisten en episodios de descenso o pérdida del tono muscular con la consciencia preservada, siendo desencadenados por emociones fuertes o repentinas, como la risa, el enfado  o la vergüenza. Son síntomas bastante llamativos, pero no son del todo habituales.
  • Otro síntoma que suele estar presente son las alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas, las cuales se suelen presentar al inicio o final del sueño. Pueden tener contenido visual, auditivo y/o táctil.
  • Por otro lado, la narcolepsia también puede ir acompañada de parálisis del sueño o te un sueño irregular, fragmentado.

¿Cuáles son las causas de la narcolepsia?

Las causas no están del todo claras, pero puede deberse a un trastorno autoinmune, debido a una combinación de predisposición genética con factores ambientales, que hacen que se pierdan neuronas secretoras del hipocretina.

¿Cuándo suele aparecer la narcolepsia?

El inicio de la narcolepsia se puede dar en cualquier edad, pero suele ser más común en adolescentes o adultos jóvenes, siendo una enfermedad que se desarrolla poco a poco.

¿La narcolepsia se puede tratar?

La narcolepsia no tiene cura, pero sí que existen tratamientos muy eficaces para mejorar los síntomas presentes.

De hecho, es recomendable tratar sus síntomas, puesto que la persona con narcolepsia puede experimentar una gran interferencia en su vida. En la infancia, la narcolepsia puede llevar a problemas de atención, de memoria o en el lenguaje, que pueden interferir en el rendimiento escolar. Por otro lado, los adultos, pueden tener un menor rendimiento, lentitud en los tiempos de reacción o problemas de memoria, entre otros.

Alexitimia. Cuando las emociones son mudas

Carla tiene 40 años, es una persona responsable y organizada, le gusta mucho su trabajo, al que ha consagrado gran parte de su vida. Su jefa la ha citado hoy justo al inicio de la mañana, sin decirle el motivo de dicha reunión.

Cuando atraviesa la puerta del despacho, su jefa retira la mirada del ordenador y le pide que se siente frente a ella, mirándola mientras le dedica una amplia sonrisa. Mientras Carla se sienta, su jefa no para de contarle lo orgullosos que están del trabajo que ha realizado durante todos los años que lleva en la empresa y lo feliz que le hace darle por fin la noticia de que ha sido ascendida, de manera que desde hoy trabajarán codo con codo.

Carla recibe la noticia sin inmutarse, a pesar de que tiene un valor realmente positivo para ella, su rostro no expresa ninguna emoción de alegría cuando le da las gracias a su jefa. Ella se extraña, conoce a Carla desde hace tiempo y sabe que no es especialmente expresiva, pero considera que la noticia merece ser celebrada.

Carla es consciente de que su reacción no es la esperada, pero siempre le ha resultado difícil identificar, comprender y expresar sus emociones. Para Carla, lo tangible y lo práctico le resulta mucho más cómodo, por eso, ante la perplejidad de su jefa, opta por, simplemente, preguntarle qué tiene que hacer hoy en su nuevo puesto de trabajo.

Carla experimenta alexitimia, una condición en la que se da una desconexión con las emociones, tanto con las agradables como con las desagradables. Puedes leer un poquito más sobre ello a continuación.

¿Qué es la alexitimia?

La alexitimia es la incapacidad o dificultad que surge ante identificar, reconocer, nombrar o describir las emociones o los sentimientos propios, siendo especialmente difícil hallar las palabras para describirlos. Además de la pobreza en cuanto a la expresión verbal, también resulta difícil expresar las emociones o los sentimientos a través de los gestos o la mímica

¿Cuáles son las características de una persona con alexitimia?

Algunas de las características que presentan las personas con alexitimia son:

  • Incapacidad o dificultad para identificar, reconocer, nombrar o describir las emociones o los sentimientos propios.
  • Pobreza en la expresión verbal, mímica o gestual de las emociones o los sentimientos.
  • Falta de captación de las emociones o los sentimientos ajenos (falta de empatía).
  • Pensamiento muy concreto y pragmático, con dificultades para el pensamiento abstracto.
  • Falta de capacidad para la introspección y la creatividad.
  • Psicomotricidad escasamente expresiva.
  • Tendencia a recurrir a la acción para afrontar los problemas o los conflictos.
  • Dificultades para establecer contacto afectivo con los otros o mantener una dinámica comunicacional.
  • Inclinación al aislamiento, sin tener sensación de soledad.
  • Dificultades para distinguir las emociones de las sensaciones corporales.

¿Cuáles son las causas de la alexitimia?

No se sabe a ciencia cierta cuales son las causas de la alexitimia, pero parece que puede existir una combinación de factores biológicos, genéticos y ambientales.

En cuanto a los factores ambientales, la alexitimia puede aparecer como respuesta a un contexto familiar en el que no existe una relación afectiva adecuada, el cual permita al niño desarrollar las habilidades necesarias para modular sus emociones. Algunos de estos problemas pueden ser:

  • Pertenecer a una unidad familiar en la que hay poco espacio para la expresión emocional.
  • Separación de los padres.
  • Episodios traumáticos.
  • Deficiencias emocionales.

En el caso de episodios traumáticos, la alexitimia puede aparecer tras una disociación, mecanismo de defensa que surge como una forma de desconexión ante emociones que tienen un gran impacto e intensidad emocional (puedes leer más sobre este mecanismo de defensa aquí). Si la disociación se mantiene, será difícil conectar con las emociones y aprender a identificarlas.

¿Cuáles son las diferencias entre alexitimia y anhedonia?

La alexitimia se caracteriza por la dificultad o incapacidad para identificar y expresar emociones, mientras que la anhedonia es la incapacidad para sentir placer en actividades que solían ser gratificantes (escribí una entrada sobre la anhedonia aquí). La persona con anhedonia es capaz de identificar y sentir emociones, pero no conecta con el placer.

¿Cuáles son las consecuencias de la alexitimia?

Debido a su dificultad para reconocer y expresar emociones, las personas con alexitimia pueden tener una serie de dificultades:

  • Problemas interpersonales: dificultad para establecer y mantener relaciones interpersonales.
  • Problemas de conducta: pueden llevar a cabo reacciones en las que no tienen en cuenta el impacto emocional asociado.
  • Problemas de salud: cuando las emociones no se identifican ni se expresan adecuadamente, buscan una “vía de escape”, la somatización, es decir, la presencia de síntomas físicos ocasionados por problemas emocionales.

Todas las personas tenemos la capacidad de sentir, la dificultad de las personas con alexitimia recae en la capacidad de reconocer y expresar tanto las emociones como los sentimientos.

Cortometraje sobre la alexitimia

Este corto nos acerca un poquito más a la vida de una persona con alexitimia. Puedes leer más sobre este proyecto aquí.

«Alexitimia es un cortometraje, una historia que nos invita a pensar acerca de cómo pensamos, como sentimos y como actuamos, con nosotros mismos y con nuestro entorno.»

Ansiedad social. El gran temor a la valoración de los demás

Noelia no se siente cómoda en situaciones sociales, suele ponerse nerviosa y fijarse en todo lo que “hace mal” cuando interactúa con los demás.

Esta noche ha salido a cenar con su pareja y con los amigos de él, los cuales no conocía aún. Ellos son amigables, mantienen una conversación distendida y le hacen algunas preguntas básicas. Ella se siente cohibida cada vez que le hablan o piensa en hablarles, nota como se ruboriza y su cara se tensa, a la vez que su pulso se acelera y comienza a sudar.

Piensa que los demás estarán haciendo un juicio negativo de ella, que estarán viendo esas reacciones y estará dejándoles una “mala imagen”.

Noelia tiene trastorno de ansiedad social, por aquí te explico en qué consiste.

¿Sabes qué es el trastorno de ansiedad social o la fobia social?

En el trastorno de ansiedad social, o fobia social, el miedo está generado por situaciones sociales en las que la persona está expuesta a desconocidos o a la evaluación y escrutinio de los demás (ser juzgado por otras personas). En este trastorno, surge el temor de sufrir una situación embarazosa, “ponerse nervioso”, o ser humillado.

Las situaciones sociales generan gran ansiedad y, en algunos casos, también pueden provocar ataques de pánico.

¿Qué tipos de trastorno por ansiedad social existen?

Existen fobias sociales restringidas, circunscritas a situaciones específicas (como hablar en público, comer en presencia de otras personas, escribir ante otras personas, etc.).

Por otra parte, hay fobias sociales más difusas o generalizadas, que pueden implicar casi todas las situaciones sociales fuera del contexto familiar.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno de ansiedad social?

Las personas con ansiedad social pueden experimentar algunos de los siguientes síntomas en las situaciones sociales:

  • Rubor en la cara.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Tensión muscular.
  • Pulso acelerado.
  • Sentir que la mente se “queda en blanco”.
  • Malestar estomacal.
  • Hablar con la voz baja o hablar rápido.
  • Dificultad para hacer contacto visual, estar o hablar con personas que no conoce.
  • Sentimiento de inseguridad en sí mismo frente a otras personas o temor a ser juzgado.
  • Evitación de lugares o situaciones donde hay otras personas.

¿Cuáles son las causas del trastorno de ansiedad social?

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno de ansiedad social, entre ellos:

  • Antecedentes familiares: si los familiares más cercanos, como los padres o los hermanos, tienen trastorno de ansiedad social, es más probable desarrollarlo.
  • Experiencias negativas: los niños que experimentan burlas, rechazo o humillación pueden ser más propensos a desarrollar trastorno de ansiedad social. Algunas personas también pueden desarrollar el trastorno de ansiedad social después de una situación social desagradable o incómoda.
  • Temperamento: los niños que son tímidos, retraídos, introvertidos o reservados al enfrentar situaciones o personas nuevas pueden tener un mayor riesgo.
  • Nuevas exigencias sociales o laborales: los síntomas del trastorno de ansiedad social suelen comenzar en la adolescencia, pero conocer a gente nueva, dar un discurso en público o hacer una presentación de trabajo importante puede desencadenar los síntomas por primera vez.

¿Qué puedo hacer si tengo trastorno de ansiedad social?

Algunas estrategias que puedes utilizar pueden ser las siguientes:

  • Trabaja en una autoimagen positiva: las personas que padecen ansiedad social tienden a centrarse en lo que consideran que son sus aspectos negativas a la hora de socializar, lo que les hace sentirse inseguros y retraídos en estas situaciones. Identifica tus rasgos de personalidad más fuertes y valiosos y poténcialos en el aspecto social, apóyate en estas cualidades.
  • Sal de tu zona de confort poco a poco: para mejorar es necesario que te expongas a situaciones sociales, pero no tienes que hacerlo de golpe, puedes hacerlo poco a poco. Si crees que tu fobia social está relacionada con una experiencia pasada, puede ser muy efectivo que realices de manera progresiva nuevas actividades que impliquen cierto nivel de encuentro social.
  • Dirige la atención hacia fuera: las personas que experimentan ansiedad social suelen tener un diálogo negativo interno en los momentos de socialización. Aunque resulta complicado, si entrenas poco a poco, puedes llegar a frenar estos pensamientos intrusivos, que únicamente fomentan que te sientas más desconectado de todo lo que te rodea, y que los demás perciban que tienes desinterés en conocerlos. Procura centrarte lo máximo posible en el otro y en la conversación en sí.
  • Proyecta seguridad en ti mismo y sé amable: aprender a actuar con confianza, como en cualquier otro caso, es cuestión de práctica. Comienza proyectando esta seguridad poco a poco, primero durante encuentros sociales cortos, hasta que comience a formar parte de ti. Por otro lado, sé amable con los demás, de esta manera habrá mayores posibilidades de generar impresiones positivas. Es una buena manera de vencer el miedo al rechazo, ya que si sabes que has actuado con verdadera amabilidad es difícil que esto ocurra, y si sucede no habrá sido por tu culpa.
  • Practica técnicas de respiración y meditación: las técnicas de relajación, como la meditación, te ayudan a ser consciente del momento presente y a concentrarte en lo que te rodea aquí y ahora, para que reduzcas gran parte de la ansiedad. A su vez, los síntomas físicos pueden ser calmados con la respiración. Dedica unos minutos para realizar respiraciones profundas. De esta forma, será más fácil que recuperes el control de tu organismo y que este se relaje.

¿Cuál es el tratamiento para el trastorno de ansiedad social?

La terapia cognitivo conductual ha demostrado ser eficaz para abordar el trastorno de ansiedad social. En este tipo de terapia se enseñan diferentes formas afrontar el pensamiento y las situaciones que generan ansiedad, además de aportar estrategias y herramientas para esos momentos.

Además, en algunos casos puede ser preciso el entrenamiento en habilidades sociales, para que la persona se sienta más competente a la hora de abordar estas situaciones.

La exposición será imprescindible, en ella se confrontan progresivamente los temores subyacentes al trastorno de ansiedad, utilizando la respiración profunda u otras técnicas de relajación para modular la ansiedad.

Distorsiones cognitivas

¿Qué son las distorsiones cognitivas?

Continuamente estamos interpretando lo que ocurre a nuestro alrededor, tendemos a buscar una explicación a lo que nos han dicho o ante lo que nos ha ocurrido. Las distorsiones cognitivas son maneras erróneas de procesar la información que recibimos, que nos llevan a bucles de pensamientos negativos los cuales dan una explicación errónea o malinterpretada de lo que realmente está ocurriendo. Esto acaba generando en nosotros diferentes consecuencias negativas.

¿Es normal tener distorsiones cognitivas?

Las distorsiones cognitivas suelen ser algo común, todos podemos presentarlas en algún momento de nuestra vida. Pueden tener mayor intensidad o constancia dependiendo del momento emocional en el que nos encontremos. A veces, estas interpretaciones pueden darse desde nuestra inseguridad o nuestros miedos, teniendo un efecto circular, puesto que los pensamientos creados por las distorsiones acabarán aumentando la intensidad de estas emociones.

¿Cómo puedo parar las distorsiones cognitivas?

No podemos elegir qué pensamientos vienen a nuestra mente y, por ello, no podemos impedir las distorsiones. Pero, si sabemos qué son, sí podremos identificarlas y comprender lo que nos está pasando, lo que facilitará frenar el bucle de pensamiento negativo en el que podríamos entrar y tener la mente más clara, de forma que podamos interpretar la situación de una manera más ajustada a la realidad.

¿Cuáles son las distorsiones cognitivas más comunes?

Las distorsiones cognitivas más comunes son las siguientes:

  • Personalización.

La personalización hace referencia a cuando las personas se sienten 100% responsables de los acontecimientos que han ocurrido, independientemente de que apenas hayan participado o incluso en lo que no han participado en absoluto.

Por ejemplo: Ana llega a casa después de trabajar durante todo el día y nota que su pareja está distante, automáticamente piensa que ella debe haber hecho o dicho algo que haya causado esa actitud en su pareja.

  • Abstracción selectiva o filtraje.

La abstracción selectiva o filtraje consiste en centrar la atención únicamente en aquellos aspectos que consideramos negativos o inadecuados, dejando de lado el resto de información. Se filtra y resalta lo negativo, lo positivo se olvida.

Por ejemplo: Mario se ha ido una semana de vacaciones a Italia, ha hecho buen tiempo y ha podido hacer todo lo que tenía previsto, salvo un día, que llovió y le impidió llevar a cabo el plan establecido. Cuando le preguntan qué tal estuvieron sus vacaciones, Mario contesta (y siente) que fueron realmente mal porque llovió durante el viaje y no pudo ir a todos los sitios que quería.

  • Sobregeneralización.

La sobregeneralización es la tendencia a creer que, si algo ha sucedido una vez, ocurrirá otras muchas veces de la misma forma.

Por ejemplo: a Raúl le ha dejado Luisa después de una relación de tres años. Raúl piensa: “nadie más me querrá”, “nunca encontraré a nadie que quiera estar conmigo”.

  • Maximización y minimización.

La maximización y minimización consiste en magnificar los errores propios y los éxitos de los demás, y minimizar los propios éxitos y errores de los otros. Esta distorsión puede afectar a nuestra autoestima, puesto que generamos mucha diferencia al dar gran importancia a los fallos que cometemos y hacer pequeños los éxitos que conseguimos. Además, al compararnos con los demás, lo hacemos en el sentido inverso, por lo que esa diferencia es aún mayor.

Por ejemplo: Susana suele resolver con rapidez y eficacia todas las situaciones que surgen en su trabajo. Sin embargo, hoy ha tenido un descuido con uno de sus clientes, lo que le hace pensar: “ha sido un error muy grave”, “el resto de cosas que han salido bien no tienen importancia, porque es lo que se supone que tengo que hacer”, “mi compañera habla realmente bien con los clientes y no comete errores graves”.

  • Pensamiento polarizado.

El pensamiento polarizado consiste en valorar los acontecimientos de manera extrema, sin tener en cuenta los aspectos intermedios. Se trata de ver las cosas en blanco o negro, en verdadero o falso, en todo o nada, en bien o mal.

Por ejemplo: Natalia ha comenzado una nueva rutina de ejercicio, pero siente que lo ha hecho fatal y que no le va a servir para nada, porque solo ha entrenado tres de los cuatro días que tenía previstos.

  • Afirmaciones de “debería” o “tengo que”.

Los “debería” o “tengo que” son creencias rígidas e inflexibles acerca de cómo debería ser o actuar uno mismo o los demás. Cuando nos hablamos a nosotros mismos con estas expresiones, potenciamos la autoexigencia, la cual puede llevar a bloqueo. Utilizar palabras como “quiero” o “me gustaría” nos pueden ayudar a afrontar estas situaciones de una manera más flexible.

Por ejemplo: Martín piensa que debería quedar con sus amigos, como mínimo, dos veces por semana y que, sobre todo ahora que uno de ellos está pasando un mal momento, tiene que estar disponible siempre que lo necesiten.

  • Falacia de control.

La falacia de control consiste en creer que existe la posibilidad de controlar e influir en todo lo que nos rodea, asumiendo que cualquier cosa que salga mal es nuestra responsabilidad o culpa, que podríamos haberlo evitado, nos culpabilizamos por lo ocurrido. En otros casos, pasamos al extremo opuesto, cuando consideramos que no hay nada que esté en nuestra mano para cambiar la situación. En ambos casos hablamos de distorsión cognitiva, una visión ajustada a la realidad consistiría en analizar y diferenciar aquellas cosas que están en nuestro control, de aquellas otras que no dependen de nosotros.

Por ejemplo: Marc lleva planificando una importante reunión de su trabajo desde hace un mes. Para ello, ha pensado en innumerables posibles escenarios que puedan llegar a ocurrir, buscando soluciones y alternativas para cada uno de ellos. Siente que, si algo sale mal, será su culpa, porque debería haber pensado también en esa otra situación.

Otro ejemplo: Noelia pasa el día en casa, la despidieron hace unos meses y ha dejado de echar currículums, pasando casi todo el día sola y sin salir. Cada vez se siente más triste y desmotivada, siente que nada de lo que haga la ayudará a salir de su situación de desempleo y apatía.

  • Adivinación del futuro.

En la adivinación del futuro se dan por hecho determinadas suposiciones sobre lo que va a ocurrir, sin tener evidencia, esperando que las cosas salgan mal, sin permitir la posibilidad de que sean neutras o positivas.

Por ejemplo: Manu tiene un examen la próxima semana, está convencido de que va a suspender.

  • Visión catastrófica.

La visión catastrófica consiste en esperar que ocurra el peor resultado, incluso si no hay pruebas para ello y es sumamente improbable.

Por ejemplo: Inés espera a su hija, debería haber llegado hace 10 minutos, comienza a ponerse nerviosa pensando que lo más seguro es que haya tenido un accidente de coche.

  • Lectura del pensamiento.

La lectura del pensamiento consiste en dar por hecho determinadas suposiciones sobre lo que piensan los demás o por qué se comportan de determinada manera, aunque no existan evidencias que apoyen esta suposición.

Por ejemplo: Marina lleva con su pareja un año y la relación va muy bien, pero a menudo suele pensar que está con ella por pena o por lástima.

  • Interpretación del pensamiento.

En la interpretación de pensamiento la persona cree saber lo que verdaderamente piensan y sienten los demás, haciendo suposiciones sobre ello.

Por ejemplo: Paula y Raúl han tenido una discusión, pero han hablado y han resuelto el conflicto. Durante la conversación, Raúl le ha dicho varias veces a Paula que la quiere, pero ella piensa que solo lo ha hecho para evitar que la discusión fuera mayor.

  • Etiquetación.

La etiquetación consiste en asignarse “etiquetas” peyorativas para describirse a uno mismo, en lugar de describir las cualidades o los hechos de una manera ajustada a la realidad.

Por ejemplo: Andrés se define a sí mismo como inútil cuando se equivoca, sin embargo, no siempre comete errores. La etiqueta de inútil tiene un gran peso sobre él y le dificulta ciertas situaciones, puesto que tiende a enfrentar el mundo apoyándose en esa autodefinición.

  • Razonamiento emocional.

El razonamiento emocional se refiere a pensar que las cosas son tal y como las siento o como me hacen sentir.

Por ejemplo: Andrés se siente poco valioso y tonto, por lo que tiene la creencia de que realmente lo es.

  • Tener razón.

En esta distorsión cognitiva se piensa que se debe tener la razón en todo o, de lo contrario, se pierde la valía personal. De cierta manera, se perciben como enemigos o amenazas a todos lo que no piensan de la misma forma, mostrando inflexibilidad en la opinión y buscando imponer el propio criterio.

Por ejemplo: Isa piensa que el partido político al que apoya es el que está proponiendo y llevando a cabo las mejores reformas relacionadas con educación, sus amigas tienen un punto de vista diferente, pero Isa defiende con hostilidad su criterio, sin profundizar ni analizar los argumentos del resto de sus amigas, tratando de convencer al resto.

  • Falacia de cambio.

La falacia de cambio consiste en pensar que el bienestar propio depende totalmente de los actos de los demás, por lo que se busca el cambio en las otras personas para sentirnos bien con nosotros mismos.

Por ejemplo: Lucas piensa que si su pareja fuera más cariñosa y atenta, él sería feliz.

  • Falacia de justicia.

En la falacia de justicia se considera como injusto todo aquello que no se ajusta a las expectativas de la persona, de manera que siempre se espera reciprocidad por parte de los demás y de la vida, ocasionando gran frustración cuando no sucede así.

Por ejemplo: Pedro sostiene que sus compañeros de trabajo deberían esforzarse y comprometerse con su trabajo al mismo nivel que él, siendo completamente injusto que no lo hagan así.

  • Falacia de recompensa divina.

La falacia de recompensa divina consiste en la idea irracional de que, en base a los sufrimientos o sacrificios de hoy, se recibirá una recompensa en el futuro y las cosas mejorarán por sí solas.

Por ejemplo: Óscar es una persona muy atenta y amable en el trabajo, aunque su jefe no lo trata demasiado bien, él siempre procura estar disponible y hacer más trabajo del que le corresponde, ayudando también a sus compañeros. Se dice a sí mismo que, el día de mañana, su jefe se dará cuenta de todo lo que está haciendo y le recompensará por sus esfuerzos.

La Fábula de la rana o el “Síndrome de la rana hervida”. El peligro de aguantar en situaciones límite

Son las nueve de la noche cuando Raquel llega a casa y cierra la puerta tras de sí, cuatro horas después de que terminara su jornada laboral. Su jefe le ha pedido que elabore unos documentos para entregarlos lo antes posible, ella ha sido eficiente en todas sus tareas (como siempre) pero, a pesar de ello, ha tenido que quedarse en la oficina para hacer todo el trabajo. Al comienzo, esto ocurría de manera ocasional, pero, paulatinamente, ha acabado siendo algo habitual.

Raquel es una persona muy responsable y trabajadora, pero la carga de trabajo y las exigencias por parte de su jefe han ido aumentando a unos niveles que ni ella, ni sus compañeros, son capaces de seguir.

“Es una época en la que tenemos mucho lío en la empresa”, piensa Raquel, intentando autoconvencerse. Se lo suele decir a sí misma siempre que llega a casa, pero en el fondo sabe que no es verdad. Se apoya en la puerta, el agotamiento que siente, unido a la sensación de descontrol y desesperanza, hacen que se derrumbe y que rompa a llorar. Lleva más de tres años en esta situación, ya no siente fuerzas ni sabe cómo salir de ella.

¿Qué significado tiene la Fábula de la rana o el “Síndrome de la rana hervida”?

La fábula de la rana nos explica el peligro de aguantar situaciones límite durante un tiempo muy prolongado. En ocasiones, tendemos a permanecer demasiado tiempo en contextos que nos están generando un malestar intenso, como un trabajo estresante, una relación dañina o asumir más cargas de las que podemos afrontar en nuestro día a día.

Puede que estas situaciones, al principio, no nos resultaran tan complicadas ni demandantes, quizás no nos generaban tanto malestar pero, poco a poco, se van convirtiendo en circunstancias que no podemos soportar.

Actuamos bajo el “Síndrome de la rana hervida”, cuando nos adaptamos de forma consciente o inconsciente a circunstancias, personas o relaciones que nos resultan perjudiciales y que no permiten nuestro bienestar mental, emocional o físico.

Señalar que, aunque lo llamemos síndrome, no se trata de un diagnóstico formal, es decir, no está recogido ni el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), ni en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).

Esto es lo que le ocurre a la rana de la fábula que te dejo a continuación, elaborada por Olivier Clerc.

La Fábula de la rana.

Si pones a una rana en un recipiente de agua hirviendo, la rana reaccionará rápidamente al entrar en contacto con el agua caliente y saltará.

Sin embargo, si pones a la rana en un recipiente de agua tibia y comienzas a calentar el agua lentamente, la rana comenzará a ajustar su temperatura con la temperatura del agua, para adaptarse. La rana se mantendrá aumentando su temperatura mientras que la temperatura del agua también siga aumentando.

Justo cuando el agua esté a punto de hervir, la rana no podrá ajustar más su temperatura. En ese momento, la rana decidirá saltar. Lo intentará, pero será incapaz de hacerlo, ya que ha perdido toda su fuerza y energía ajustando la temperatura de su cuerpo, sus músculos no reaccionarán. Sin poder escapar del agua hirviendo, la rana acabará muriendo.

¿Cuándo actuamos bajo el “Síndrome de la rana hervida”?

Actuamos de esta manera cuando no afrontamos de forma adecuada situaciones que nos superan, ya sea por dolor, miedo o autoexigencia. Esto puede ocurrir tanto en nuestra vida personal como en la laboral, ya que en ambos casos podemos experimentar relaciones dependientes, manipulativas o abusivas.

Algunos de los motivos por los que podemos actuar bajo este “síndrome” son:

  • Cuando no damos importancia a la situación que estamos experimentando.
  • Pensamos que no es para tanto.
  • Creemos que luchar no servirá para nada.
  • Pensamos que es algo temporal.
  • No arriesgamos por miedo a lo que pueda pasar.
  • Tenemos la esperanza de que las cosas cambiarán a mejor por sí solas.
  • Sentimos que nos faltan recursos para actuar y no podemos hacer nada para conseguirlos.
  • Pensamos que es lo que nos ha tocado vivir.
  • Creemos que conseguiremos una recompensa por nuestro esfuerzo.
  • Pensamos que merecemos ese castigo por algo que hicimos.

¿Qué consecuencias tiene el “Síndrome de la rana hervida”?

Esta conducta hiperadaptativa puede generar baja autoestima, autoabandono y sensación de descontrol, así como agotamiento físico y mental.

El agotamiento que experimentamos tras permanecer adaptándonos durante mucho tiempo a este tipo de situaciones, es el que nos puede dificultar salir de estas circunstancias cuando ya no podemos más.

Es importante que revisemos nuestras creencias, valores y conductas, así como trabajar en nuestras estrategias de afrontamiento para saber cuándo y cómo saltar antes de que sintamos que la situación nos supera. Saltar del recipiente antes de que el agua hierva, es un acto de cuidado y amor hacia nosotros mismos.

¿Alguna vez has sentido que llegabas al límite en alguna situación de tu vida? ¿La has mantenido? Si es así, estabas experimentando el «Síndrome de la rana hervida».

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Parálisis del sueño. Cuando la pesadilla se apodera de la realidad

Álex está tumbado en la cama, abre los ojos y contempla la habitación. Entra un poco de luz por la ventana, iluminando parcialmente su dormitorio. Álex reconoce sus cosas, pero no las percibe con familiaridad, es como si todo estuviera teñido con un aire lúgubre, oscuro, aterrador. En ese momento, intenta moverse, pero no puede. Intenta hablar, pero tampoco puede.

Escucha el murmullo de una risa grave, justo detrás de la ventana, y la sombra de una persona acercándose a la misma. Pero es imposible que haya alguien allí, es un tercer piso.

Su corazón comienza a acelerarse, ¿es una pesadilla? No, se siente despierto, pero, por más que se esfuerza en moverse, no es capaz de hacerlo. Vuelve a sonar la risa, ahora más fuerte. Todo parece demasiado real. El terror se apodera de Álex, no puede huir, no puede gritar, su cuerpo no le responde.

Pero, de pronto, sus músculos comienzan a reaccionar, vuelve a tener el control de su cuerpo, aunque lo siente entumecido. La habitación recobra su apariencia habitual y, lo que parecía una risa grave, resulta ser el sonido del viento que mueve las ramas del árbol que puede ver tras su ventana.

Se incorpora e intenta normalizar el ritmo de su corazón y de su respiración, tratando de comprender lo que acaba de ocurrir.

¿Qué es la parálisis del sueño?

La parálisis del sueño consiste en la incapacidad temporal para moverse y hablar, que puede ocurrir justo antes de dormir o de despertar. En un episodio de parálisis del sueño, la persona está despierta y consciente, pero su cuerpo permanece inmóvil.

La parálisis del sueño se clasifica dentro de las parasomnias (trastornos del sueño) y suelen ir acompañadas de experiencias hipnagógicas, es decir, alucinaciones visuales, auditivas y sensoriales.

¿Cuáles son las causas de la parálisis del sueño?

La parálisis del sueño se produce por una disociación entre el sueño y la vigilia. Aparece durante el cambio de etapas del ciclo del sueño, cuando se mantiene la parálisis muscular propia de la fase del sueño REM, pero estamos despiertos.

Lo más frecuente es que aparezca justo al despertar, durante una transición rápida, brusca o anómala desde la fase del sueño REM a la vigilia. O, por el contrario, en el momento de pasar de la vigilia al sueño.

Otros aspectos, como una mala higiene del sueño o la privación del mismo por el consumo de alcohol, café, bebidas excitantes, drogas o estrés, también pueden repercutir en la aparición de estos episodios.

¿Cuáles son los síntomas de la parálisis del sueño?

Algunos de los síntomas que pueden aparecer durante la parálisis del sueño, son los siguientes:

  • Incapacidad para mover el cuerpo justo antes de dormir o al despertar, la cual puede durar unos segundos o varios minutos.
  • La persona está despierta.
  • Incapacidad para hablar.
  • Aparecen alucinaciones visuales, auditivas o sensoriales.
  • Dificultad para respirar.
  • Presión en el pecho.
  • Sudoración.
  • Dolores musculares.
  • Miedo intenso.

¿La parálisis del sueño es algo grave?

La parálisis del sueño es algo relativamente frecuente, siendo más habitual a partir de la adolescencia, aunque puede darse en cualquier edad. No es algo grave, pero debido al miedo intenso que acompaña a estos episodios, la persona lo puede experimentar con gran malestar.

Conocer en qué consiste la parálisis del sueño, nos puede ayudar a identificarla y comprender los síntomas que la acompañan, siendo este un paso importante para superarla.

¿Cómo prevenir la parálisis del sueño?

Para prevenir estos episodios, se recomienda dormir un número de horas suficiente (entre 7 y 9 horas en adultos) y en horarios regulares, así como tener una buena higiene del sueño, en la que se incluye cuidar el entorno en el que se duerme para que sea oscuro, cómodo y agradable, usar iluminación nocturna en caso de necesitarla, no trabajar en la habitación, evitar siestas largas, no tomar bebidas excitantes ni alcohol durante las tardes, evitar las cenas copiosas, hacer ejercicio diariamente, establecer un ritual para ir a la cama y dejar los dispositivos electrónicos al menos una hora antes de ir a dormir.

Otro aspecto que puede influir en la parálisis del sueño o en los trastornos del sueño, es la ansiedad o el estrés. Gestionar la ansiedad de manera adecuada, favorecerá nuestro descanso.

¿Y tú? ¿Has experimentado alguna vez la parálisis del sueño?

Técnica de los 5 sentidos

¿Qué es la técnica de los 5 sentidos?

La técnica de los 5 sentidos, también llamada “5-4-3-2-1”, consiste en utilizar nuestros sentidos para gestionar la ansiedad. Es especialmente útil para aquellos momentos en los que estamos sobrepensando o entrando dentro de un bucle de pensamiento que no podemos parar.

Se trata de una sencilla técnica de Mindfulness propuesta por la psicóloga clínica Ellen Hendriksen, en la que buscamos atraer la atención hacia nuestros sentidos, de manera que podamos volver al momento presente, cortando la cadena de pensamientos que nos está generando ansiedad.

¿Cuándo debo utilizar la técnica de los 5 sentidos?

Nuestros pensamientos afectan a cómo nos sentimos. No es solo lo que sucede a nuestro alrededor lo que nos hace sentir mal. Muchas veces, lo que nos hace sentir mal, es lo que pensamos sobre las cosas que suceden.

Puedes realizar esta técnica cuando sientas que estás comenzando a encadenar pensamientos que te están generando malestar. Normalmente, estos pensamientos estarán enfocados en el futuro o en el pasado, en aspectos que no están bajo tu control y que, en cualquier caso, tendrán un carácter negativo.

El objetivo de esta técnica será ayudarte de los sentidos para poder centrar tu atención hacia lo que te rodea, hacia el momento presente, cortando ese bucle de pensamientos que te está generando malestar.

¿Cómo realizar la técnica de los 5 sentidos?

Para realizar esta técnica, deberás dirigir tu atención hacia:

  • Cinco cosas que puedas VER. Busca cinco objetos que puedas ver y describe mentalmente, uno por uno, sus características visuales: el color, el espacio que ocupa, los detalles, etc.
  • Cuatro cosas que puedas OÍR. Ahora tendrás que centrar tu atención en las características sonoras de cuatro objetos o situaciones: el ruido de los coches, el tono de voz de las personas que hablan a tu alrededor, el sonido constante del agua al caer, etc.
  • Tres cosas que puedas SENTIR. Deberás buscar tres objetos que puedas tocar o sentir y dirigir tu atención hacia la sensación que te trasmiten: el tacto frío de la mesa bajo tu mano, la dureza de la silla sobre la que estás sentado, la presión del calcetín y del zapato en tu pie, etc.
  • Dos cosas que puedas OLER. Centra tu atención en el sentido del olfato, buscando dos olores que puedas percibir: el perfume dulce de la persona que tienes a tu lado, el olor característico del café, el olor suave a vainilla de una vela, etc. Describe y da nombre a esos olores.
  • Una cosa que puedas SABOREAR. Esta puede ser la más difícil, pero deberás dirigir tu atención hacia algo que puedas saborear: puedes focalizarte en el sabor de tu propia saliva o tomar un caramelo y definir cómo es su sabor.

Es importante que realices esta técnica de manera pausada, deteniéndote y describiendo sensorialmente cada uno de los objetos en los que estás centrando tu atención. La técnica de los 5 sentidos es sencilla y discreta, por lo que la puedes realizar en cualquier lugar.

Dirigir la atención a nuestros sentidos nos pone en el momento presente y contar los objetos interrumpe el giro de nuestros pensamientos.

Jugando con el sentido del gusto.

Cuando explico esta técnica durante las sesiones, me gusta proponer un pequeño ejercicio que nos puede ayudar en el último paso de la técnica, cuando debemos centrarnos en algo que podamos saborear.

Podemos llevar con nosotros una bolsita con caramelos de distintos sabores, mezclados, de manera que podamos coger uno y “jugar” a adivinar de qué sabor es, describiendo las sensaciones que percibimos al saborearlo.

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Respiración Diafragmática

¿Qué es la respiración diafragmática o abdominal?

La respiración diafragmática o abdominal es una de las técnicas de relajación más utilizadas para la gestión de la ansiedad. Consiste en inspirar lentamente por la nariz y luego espirar por la boca, utilizando el diafragma y los músculos abdominales.

¿Qué ocurre cuando sentimos ansiedad?

Al experimentar ansiedad, tendemos a respirar con el pecho, por lo que nuestra respiración tiende a ser muy superficial. Además, el patrón de nuestra respiración se altera, siendo más intenso, más acelerado y más irregular, lo que nos puede llevar a hiperventilar.

La hiperventilación consiste en tomar más aire de lo que nuestro organismo necesita, provocando una serie de sensaciones como el mareo, la sensación de ahogo, el pulso acelerado, el hormigueo en las extremidades o el calor. Esto contribuye a potenciar los síntomas que aparecen durante la ansiedad.

Por el contrario, cuando realizamos la respiración diafragmática de manera consciente durante varios minutos, regulamos el ritmo de nuestra respiración y disminuimos la intensidad del resto de síntomas asociados a la ansiedad, lo que transmite una señal de calma al resto de nuestro cuerpo y a nuestra mente.

¿Cuáles son los beneficios de la respiración diafragmática?

Los beneficios que obtenemos con este tipo de respiración son numerosos:

  • Activación de la respuesta de relajación del organismo, contraria a respuesta de alarma de la ansiedad.
  • Regulación del nivel de oxígeno en los pulmones.
  • Estimulación de la circulación y del corazón.
  • Disminuye la sobreactivación producida por la ansiedad o el estrés, permitiendo recobrar el equilibrio.
  • Ayuda a la gestión emocional.
  • Fortalece el diafragma, lo cual permite un flujo más efectivo de oxígeno a nivel de los pulmones, haciendo más fácil la respiración.
  • Se puede entrenar y mejorar. 

¿Cómo se practica la respiración diafragmática?

Puedes seguir estos pasos para realizar la respiración diafragmática o abdominal:

  • Túmbate, adoptando una postura cómoda y relajada. Las primeras veces que la practiques te resultará más sencillo hacerlo estando tumbado, una vez que estés entrado en esta técnica, podrás hacerlo estando sentado, de pie o caminando.
  • Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen, de manera que puedas observar cuál es la mano que se levanta al realizar la respiración. Si, cuando respiras, la mano que se levanta es la que tienes situada en el pecho, significa que tu respiración es superficial e incompleta, lo que puede potenciar los episodios de ansiedad.
  • Para realizar la respiración diafragmática, deberás llevar a cabo una respiración lenta, profunda y completa, llevando el aire hasta el abdomen, elevando la mano que está situada ahí. Las primeras veces, puede resultarte más fácil si, en vez de la mano, colocas un objeto sobre la barriga (como un libro), de manera que se levante cada vez que inspiras. También puedes imaginar que tu barriga es un globo, el cual debe inflarse con cada inspiración y desinflarse con las espiraciones. Puede que, si no estás acostumbrado a realizar esta respiración, las primeras veces sientas sensación de mareo. Esto se debe a que cambiamos el aporte de nivel de oxígeno en sangre y puede que aparezca este síntoma de manera pasajera.
  • Cierra los ojos, inspira por la nariz y espira por la boca, si te resulta incómodo inhalar por la nariz, también lo puedes hacer por la boca. El abdomen debe elevarse con cada inspiración, llevando el aire hasta la parte más baja de los pulmones. Al espirar, el abdomen debe volver a su posición original. No es necesario que cojas mucho aire, lo importante es que lo lleves hasta la zona final de los pulmones. Debes hacerlo de forma pausada, puedes seguir el siguiente esquema:
  1. Toma aire lenta y profundamente por la nariz, puedes contar hasta cuatro o cinco mientras lo haces, llenando los pulmones y observando como el abdomen se eleva.
  2. Realiza una pequeña pausa manteniendo el aire, al menos tres segundos.
  3. Suelta el aire por la boca mientras cuentas hasta cinco o seis lentamente. El abdomen deberá vaciarse.
  • Realiza la respiración de manera consciente, céntrate en cómo entra y sale el aire de tus pulmones y en tus sensaciones corporales. Al inspirar, observa la tensión de tus músculos y libera esa tensión en cada una de las espiraciones.

El vídeo que te dejo a continuación, te puede servir para guiarte en las respiraciones:

Recomendaciones a la hora de entrenarte en la respiración diafragmática.

  • Busca un momento en el día en el que poder practicar la respiración. Será un tiempo solo para ti, para conectar con tu bienestar. Será muy útil solo con 10 minutos al día, pero podrás utilizarla siempre que sientas que la necesitas.
  • Ponte ropa cómoda, quítate aquello que pueda apretarte (como el cinturón) y que no te permita relajarte.
  • Busca un lugar tranquilo, cómodo, sin interrupciones y silencioso. Puedes buscar una luz tenue, encender una vela y/o poner música relajante. Mientras realizas la respiración, también podrás traer a la mente imágenes de lugares que te gusten y te inspiren tranquilidad, como un atardecer o las olas suaves del mar.
  • También será importante la temperatura del lugar en el que te encuentras, deberá ser agradable, ni muy fría ni muy calurosa.
  • Comienza practicando las respiraciones estando tumbado, te resultará más fácil al principio. También podrás colocar un objeto en el abdomen (por ejemplo, un libro), de manera que puedas observar como se eleva al realizar la inspiración.
  • Aprende a distinguir la respiración superficial o incompleta de la diafragmática. Observa el recorrido del aire y el movimiento de tus manos (o del objeto de tu abdomen).
  • Practica. Sé paciente contigo mismo, al comienzo puede resultarte un poco difícil cogerle el truco, pero la práctica hace al maestro.

Responsabilidad afectiva. Respeto, empatía y cuidado como cimientos básicos de la relación

Marco está conociendo a Estefanía, una chica simpática con la que es fácil hablar y hacer planes. Llevan viéndose varios meses y, aunque al principio no pasaban mucho tiempo juntos, poco a poco están empezando a compartir más y más momentos de intimidad.

Ahora Marco se encuentra en una cafetería del centro, esperando a Estefanía. Han quedado para ir al cine, pero ella le ha pedido que se vean antes porque quiere hablar con él. No le ha dado muchos detalles, pero Marco sabe que ella quiere definir la relación que tienen y no se ha sentido cómodo al sentir el tono de seriedad y firmeza con el que Estefanía le ha dicho esto por teléfono. Marco no quiere etiquetas en su relación y, siempre que ella le ha sacado el tema, él ha evitado profundizar, ha sido evasivo y ha terminado cerrando la conversación con alguna excusa, sin ser sincero sobre lo que siente.

No es que no le guste lo que tiene con Estefanía, al contrario, se lo pasa bien, es fácil y siente que (al menos hasta ahora) no hay ataduras, de manera que siente que puede hablar con otras chicas o hacer otros planes sin sentir que está incumpliendo nada. Por supuesto, esto no lo sabe Estefanía. Por eso evita el tema, ella le ha dicho alguna vez que quiere una relación cerrada y formar una familia en el futuro. Marco no tiene claro lo que quiere, pero sí que tiene claro que le aterra perder su espacio. Por eso sabe que tener esta conversación acabará con lo que tienen, y él se siente muy cómodo estando así.

Mientras piensa de qué manera puede mantener esta situación, Estefanía entra por la puerta de la cafetería.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

La responsabilidad afectiva es una forma de comportamiento que implica tener en cuenta las consecuencias que pueden tener nuestras acciones en la otra persona, ya sea nuestra pareja, nuestros amigos o nuestra familia, antes de tomar decisiones que puedan afectarles. Se trata de establecer relaciones basadas en el respeto y la igualdad, responsabilizándonos de las consecuencias que tienen nuestras conductas.

¿Qué es y qué no es responsabilidad afectiva?

es responsabilidad afectiva:

  • Hablar sobre nuestros sentimientos y sobre las expectativas que tenemos en la relación.
  • Dar lugar y espacio a una comunicación adecuada. Hablar tanto de lo que nos gusta como de lo que nos molesta.
  • Poner límites de mutuo acuerdo con la intención de respetarse.
  • Cuidarse mutuamente.
  • Entender que nuestras acciones tienen consecuencias en el otro.

No es responsabilidad afectiva:

  • Ocultar información que le puede afectar a la otra persona, ya sea sobre nuestros sentimientos o sobre nuestras expectativas.
  • No validar las emociones del otro, quitarles importancia o no permitir que las exprese.
  • No ser claro o incumplir los acuerdos que se habían establecido.
  • Levar a cabo comportamientos confusos, que no sean honestos con cómo nos sentimos y puedan llevar a que la otra persona se ilusione.
  • Pretender que el otro adivine lo que siento y/o necesito.

¿Cómo trabajar la responsabilidad afectiva?

La responsabilidad se trata de un comportamiento, por lo que puede aprenderse y desarrollarse. El respeto, la empatía y el cuidado son los cimientos básicos de la responsabilidad afectiva, los podemos manifestar de la siguiente manera:

  • Ser honestos con lo que sentimos: esta honestidad debe dirigirse hacia nuestra pareja (o persona con la que nos relacionamos) y también hacia nosotros mismos. Debemos hacer un ejercicio de reflexión sobre lo que sentimos, sobre el punto en el que nos encontramos y lo que queremos en una relación.
  • Gestionar nuestras emociones: identificar, comprender y expresar adecuadamente las emociones que estamos sintiendo, dándoles espacio a cada una de ellas.
  • Comunicar asertivamente: exponer nuestras necesidades, opiniones y límites, respetando también los de la otra persona, para que podamos llegar a acuerdos y soluciones de manera conjunta.
  • Ponernos en el lugar de la otra persona: empatizar con su situación, con sus necesidades y con sus emociones, validando sus sentimientos, aunque puedan ser diferentes a los nuestros.
  • Asumir el conflicto: ser conscientes de que, en toda relación, pueden generarse conflictos, afrontarlos asumiéndolos con serenidad y dando lugar a la comunicación, esta es la mejor forma de construir y consolidar una relación sana.

¿La responsabilidad afectiva implica evitar a toda costa el sufrimiento del otro?

En ocasiones, es inevitable causar dolor al otro. La responsabilidad afectiva no tiene como fin evitar el sufrimiento del otro, sino el ser coherentes en nuestro comportamiento y no generar un dolor innecesario. Evitar completamente el sufrimiento es inviable, en ocasiones debemos tener conversaciones que resultan incómodas y pueden generar malestar, pero que son necesarias para afrontar y vivir la relación con honestidad.

¿Cómo podría haber sido la relación de Marco y Estefanía si hubiera responsabilidad afectiva entre ellos?

Marco está conociendo a Estefanía, una chica simpática con la que es fácil hablar y hacer planes. Llevan viéndose varios meses y, aunque al principio no pasaban mucho tiempo juntos, poco a poco están empezando a compartir más y más momentos de intimidad.

A medida que la relación se ha ido haciendo más cercana, ambos se han ido comunicando cómo se sentían. Al principio, para Marco era difícil, no se había parado a reflexionar sobre qué quería y qué no quería en la relación que tenían, pero sabía que para Estefanía era importante poder hablar sobre ello, por lo que se había esforzado en hacerle saber aquello que pudiera afectarle.

De esta forma, poco a poco han ido estableciendo unos límites que definen la relación que tienen y en los que ambos se sienten cómodos. Por ejemplo, para Marco es importante poder reservar la noche de los viernes para quedar con sus amigos, mientras que para Estefanía lo es pasar el domingo con su familia. Entre semana les resulta más difícil verse, por lo que llegaron al acuerdo de pasar los sábados juntos.  

Al comienzo de conocer a Estefanía, Marco tenía miedo de perder su espacio, de dejar de hacer planes o actividades que eran importantes para él. Poder comunicarle a Estefanía cómo se sentía con respecto a esto, les ha permitido comprenderse, cuidarse y construir una relación en la que se tienen en cuenta las necesidades de ambos, de manera que se sienten cómodos y respetados.

Y tú, ¿tienes responsabilidad afectiva o te resulta difícil llevarla a la práctica?

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